Dormir los ultimos meses ha sido un duro encuentro entre sueños de mierda y una realidad que se mezclan en una vida pesada, lenta y sin alegría. Dicen que es la carencia de amor en mi vida, mi persona. Pero no el amor hacia mi mismo, el cual creo sigue vigente, sino el amor a una hija de su perra madre que me complicó la vida. Claro que no la puedo hacer a mi manera, claro que si vuelve sería el mismo fin en una infinidad de reencuentros.
Entonces que es lo que me tiene así, pues la puta añoranza a sus nalgas, rostro, labrios, tetas y piel. Carajo, dejar eso es como quitar droga, saber que quizás en su belleza no radicaba mi felicidad. Y hoy entiendo que una mujer bonita muchas veces solo te jode la vida. Y una fea de igual manera lo puede hacer. Encontrar ese equilibrio entre me gusta lo de afuera y lo de adentro. Encontrar esa compatiblidad de carácter, amor, y disposición es un pedo encontrar. Maldito destino que nos educa y con crisis no hace valorar después los momentos de gloria y amor en el amor.
Hoy yo simplemente no puedo dejar de pensar en esa hija de su puta perra madre que está con otro. Haciendo lo mismo, lo menos, lo más que conmigo. Qiuzás con mayor antojo, quizás con menos, ya que importa todo sino está. Y habrá que recapitular todo. que haga de su vida una putería, que se case que se vaya por siempre, pero si un día regresa. no se imagina la eternidad de dolor medieval que vivirá. Si la perdono, cosa que dudo quizás no
martes, 25 de septiembre de 2007
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